lunes, 26 de marzo de 2012

Terremoto en Caracas 1812 Eloy Reverón

Un sismo de intensidad considerable dejó parcialmente destruida a Caracas, y afectó severamente a El Tocuyo, San Felipe y Valencia mientras celebraban la misa de Jueves Santo. Horas más tarde tembló en Mérida. El pánico se apoderó de los sobrevivientes. Así como se acordaban de Santa Bárbara solo cuando un rayo partía agrietaba la bóveda celeste, de la misma manera se arrodillaban para pedir protección a Dios, ante la posibilidad de un nuevo temblor.

Monseñor Narciso Coll y Prat difundió, a través de los sermones de sus sacerdotes, la matriz de opinión de que el terremoto era un castigo de Dios, había sido culpa del Gobierno. Dios los castigaba por haber desconocido la autoridad del Rey. Aunque la Asamblea Constituyente justificó reiteradas veces que la independencia fue motivada por el vacío de poder, ante la negación a reconocer a Bonaparte como rey. Solo a Humboldt o a Miranda se le hubiera ocurrido pensar que el temblor de la tierra se debía al deslizamiento de una placa tectónica.


Un comerciante marino de apellido Monteverde desembarcó en las inmediaciones de Coro con una tropa de trescientos saqueadores, a los cuales se les fue sumando tanta gente, que cuando llegaron a Caracas sumaban cerca de tres mil. Monteverde era canario, igual que la clase mercurial que se había rebelado contra el Gobierno en 1811. ¿Porqué rebelarse si ellos necesitaban la libertad de comercio? En realidad les iba muy bien con el contrabando, sino pregúntenle como le fue a Don Sebastián de Miranda o más tarde al Taita Boves con su pulpería en la zona fronteriza. 


La ausencia del Rey implicaba quedarse a merced de la aristocracia criolla, que asumió la organización de un gobierno independiente, como clase dominante se creyó heredera del Rey. Olvidó que los canarios y los pardos habían acumulado capital suficiente para reclamar su cuota de poder. Después pretendió asegurar los latifundios con la Ordenanza de Los Llanos, ese será otro capítulo destinado a la rebelión popular de los llaneros, y otro tema el de Piar, los pardos y la guerra de colores. O como diríamos ahora, la lucha de clases.
El tema de actualidad que vislumbra el recuerdo de ese movimiento telúrico, es la presencia de la cristiandad dominadora representada por el cura de alta jerarquía, Narciso Coll y Prat; frente al cristianismo liberador de Juan Germán Roscio. El primero justificaba el sistema de  dominación colonialista esclavista impuesto por la monarquía española; el segundo, un abogado defensor de la gente de la periferia, quién tuvo que enfrentarse al colegio de Abogados porque su linaje social estaba oscurecido por ciertos genes de la herencia autóctona de la Indianidad.


Cualquier parecido al aquí y ahora con Monseñor Urosa que se incorpora a la campaña electoral exigiendo al Gobierno que se ocupe de lo que se ocupa, de la violencia, pero olvidando no solo que El Pretendiente, escogido por la Mesa Esa, carece de plan concreto para enfrentarla, ni que tampoco la supo enfrentar como alcalde, sino que la Conferencia Episcopal Latinoamericana  (CELAN) reunida en Medellín, Colombia, 1968, declaró que el sistema económco, social, y político de la región era una forma de violencia institucionalizada. 

domingo, 11 de marzo de 2012

FILVEN 2012 Historiador Eloy Reverón Conversatorio


Conversatorio sobre la obra de Francisco Herrera Luque a la luz de una teoría bolivariana de la Historia. Eloy Reverón FILVEN 2012
Comenzamos enumerando los aspectos fundamentales del tema que vamos a conversar, y lo que entendemos por bolivariano y a cuál obra de Herrera Luque nos referimos. Antes de darle inicio al conversatorio debemos ponernos de acuerdo en ocho asuntos. Si no desciframos el secreto entre todos lo leeré al final
1.- El tema central: ¿De qué manera  puede nutrir la obra de Francisco Herrera Luque a una teoría bolivariana de la historia?

2.- Definir lo que concebimos por teoría bolivariana de la Historia y cuál es el tema de El Bolívar de Carne y Hueso.
3.- Concepción de historia bolivariana. Ha de manejarse dentro de la dialéctica de la (Dominación - Resistencia – Liberación), Marx no se ubicó expresamente desde allí porque pensó desde las fábricas inglesas y no desde las plantaciones de caña del ingenio de San Mateo. ¿Cuál es la diferencia? Desde aquí, la visión es ana dialéctica. Los explotadores y explotados del ingenio tienen amos foráneos.
4.- El punto de partida: la realidad histórica. Cuando los españoles llegaron al territorio insular de Quisqueya, le cambiaron el nombre por “La Española” y la utilizaron como base de operaciones para, después de expandir geográficamente su cultura de dominio hacia Tierra Firme. Desde esa realidad no se puede dejar de reconocer que en ese momento estaban conquistando a todo eso que hoy conocemos como nuestra América. No puede perder esa realidad  geopolítica en el presente. Estamos hablando de teoría de la relatividad del tiempo espacio histórico.
5.- Significado. Una teoría bolivariana de la historia no significa lo que siempre creyeron y creen los retoños coloniales que bolivariano: es repetir de memoria el libro de las citas citables de Bolívar y tratar de incrustarlas como piezas de un rompecabezas desde una realidad histórica que se desconoce en el presente que se les antoje. Eso no es bolivariano. La idea fundamental de lo bolivariano está en reflexionar desde una perspectiva liberadora las raíces del pensamiento y praxis revolucionaria de Bolívar, vale decir ampliado hacia sus maestros como proyección pretérita, y los otros luchadores sociales que se inspiraron en su obra como proyección futura. Pero no es tan simple ni se queda allí no más, sino que se expande al estudio hermenéutico de su discurso en decretos y proclamas, y sobre todo en su epistolario.
6.- El primer punto de interés en la obra de don Pancho Herrera. Un Bolívar que brota de la realidad histórica es un Bolívar humano y no un dios.
7.- ¿Quién fue Don Pancho Herrera? profesor de psiquiatría que compartía su tiempo en atender a sus pacientes y al ejercicio de investigar y escribir. Sus estudios de psiquiatría histórica causaron enorme recelo desde los prejuicios de clases sociales y de los gremios profesionales, no sólo por su éxito editorial, sino porque intuían que su obra subvertía un “orden”, porque derrumbaba los mitos utilizados por la cultura de dominación para sus efectos prácticos.
8.- Para dejar sobre el tapete alguna otra razón para considerar pertinente y actual las conclusiones de sus estudios en el tema de la violencia. Durante lo largo y ancho del siglo XX, trataron de imponer una matriz de opinión de que la violencia era un asunto del siglo XIX, y que si no podían ocultar las evidencias de la violencia era porque la democracia tenía entonces diez años y todavía quedaban los residuos de diez años de dictadura en 1968. Mientras la conferencia episcopal de Medellín concluía que el sistema político económico imperante en la América Latina era una forma de violencia institucionalizada. Herrera Luque no se conformó con denunciar la realidad presente a través de la realidad histórica, sino que la contó con un discurso tan hermenéuticamente cuidado, y con perfiles psicológicos tan verosímiles, que después de la exégesis histórica de su lenguaje podemos hallar a un artista transmitiendo en una cuartilla lo que las llamadas ciencias sociales, ocupan quince, pero con un lenguaje altisonante reservado para la élite de iniciados para quienes escriben.
Con estos puntos sobre la mesa podemos comenzar por escuchar las preguntas que permitan aclarar los puntos señalados. Después que los participantes tengan claro los ochos puntos a reflexionar, vengan las participaciones para exponer brevemente, la ampliación o el desacuerdo sobre los puntos tratados.
Al finalizar revelaremos el secreto: los dos primeros aspectos que provienen de visualizar a un Bolívar real, y humano y, desde allí a lo que nos devuelve la hermenéutica de su discurso con respecto a esos dos aspectos.
1.- La preocupación manifiesta en el discurso bolivariano, haciendo lo posible desde la toma de decisiones políticas para que Venezuela no volviera, nuevamente a ser víctima de la violencia brutal de una guerra racial o lo que hoy conocemos como estallido social.
2.- La actitud bolivariana de mantener un aspecto fundamental de las leyes de Indias: el subsuelo y todas las riquezas mineras que allí se encuentran, son propiedad del Estado. Quien invierta capital y trabajo para explotarlas, así se encuentren en su propiedad privada, tendrá que pagarle al Estado el impuesto que este determine.

jueves, 9 de febrero de 2012

Desde la Teoría Bolivariana de la Historia (4 de Febrero de 1992) por Eloy Reverón

(Texto preparado para la exposición sobre el 4F realizada por el autor en "Librerías del Sur" sede esquina de Las Gradillas, el día jueves 9 de febrero de 2012 atendiendo invitación del Frente de Comunicadores Populares Nuestra América)
Desde el triunfo de la Oligarquía Conservadora a raíz de la muerte de Simón Bolívar, el poder establecido utilizó la estrategia de fragmentar la historia para sacar los hechos de contexto y desvincularlos de los procesos que los pueden explicar. Uno de sus movimientos tácticos característicos consistió en exaltar las fechas y los héroes por encima de los pueblos y sus luchas, tendencia que logró su máximo esplendor con la conmemoración del centenario de la muerte del Libertador.
  
De allí nos viene un hábito que puede ser nocivo si no colocamos a ambos en su justa dimensión: presentar la historia fraccionada y colocar el culto al héroe por sobre la lucha de los pueblos, minimizando la lucha de clases y banalizando la dialéctica de la Dominación – Resistencia- Liberación, la cual agrega una variable a la expresión sintética de la historia como historia de la lucha entre explotadores y explotados. Algo tan simple como importante, en las regiones colonizadas: los explotadores tienen dueños foráneos. Esta realidad histórica menos considerada aún, afecta de variadas maneras.   

Hemos visto de qué descarada manera, los retoños del colonialismo aún pretenden banalizar esta fecha mediante del aislamiento del hecho con su pasado, reduciéndolo a su mínima expresión: “Un Golpe fallido”. Ellos sospechan que no se puede llegar a la realidad del 4F sin el trasfondo del 27 de febrero de 1989, sin lo señalado en el párrafo anterior. Se concentran en el lado oscuro de ese día: la sangre. Desde ese punto de vista no habría nada que celebrar, menos aún cuando la fecha emerge como hito para hacer visible ante todos, el agotamiento del modelo de dictadura de partidos vestida de democracia de élites. Desde este punto de vista no podrían celebrar el hecho más sangriento de nuestra historia, la independencia.

La reflexión sobre el sentido del 4F se presta para el desarrollo de varias ideas fundamentales. La trayectoria de la relación entre pueblo y ejército cuya importancia ya era advertida por Francisco de Miranda en 1806. Su discípulo esencial, el general Manuel Piar, logró sus triunfos mediante el reclutamiento de su oficialidad en los sectores populares en virtud de las promesas de tierra y libertad. Podríamos agregar los ejemplos de Boves y Zamora que se agruparon en una línea semejante. O del mismo Páez para ponerlos al servicio de la Oligarquía Conservadora.

En un sentido contrario, la oligarquía conservadora se preocupó por reconstruir la idea de un ejército de castas a partir de 1830; y finalmente cómo Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez se ocupan en reorganizar un ejército presto a sus intereses durante la reformulación del proyecto de la sociedad colonial implantada, de los cuales saldrá el autor intelectual de este proceso, el general López Contreras, heredero del régimen que crearía una serie de instituciones, que van desde el plano militar hasta el ideológico, donde enfrenta con el culto al Libertador, a los influjos de las corrientes ideológicas representadas como el fascismo y Comunismo, al los cuales veía como amenaza para la integridad nacional. De allí surgen nuevas relecturas del ideal bolivariano y la reedición de sus obras completas. El pensamiento bolivariano queda relegado finalmente a una referencia protocolar en los actos públicos. La esencia del pensamiento bolivariano se verá opacada por la realidad internacional de la guerra fría y la conformación del mundo bipolar que marcarán el curso de las características generales de un ejército de porte nacionalista, pero que cada vez se alejó del pueblo que lo conformaba, así surgieron los primeros levantamientos del año nuevo de 1958. Finalmente, la estrategia de Betancourt al jubilarlos temprano, generó una oficialidad con una carrera alternativa a la militar que inevitablemente los llevaría a otros niveles de reflexión política como se notó mejor en el ambiente después del 4F, la advertencia del 2 de junio y el 27N, todos en el año de 1992.

Por ahora nos interesa dejar sentado la proyección del 4F como un factor dinámico hacia la conformación de una nueva doctrina de seguridad y defensa integral, donde el desarrollo de esta unidad terminará con romper los viejos esquemas impuestos desde la “Escuela de las Américas”.

El segundo aspecto que debe llevarnos a reflexión el 4F es su papel al poner en evidencia el agotamiento de un modelo político al servicio de las fuerzas foráneas de dominación neo coloniales, el cual estaba sedimentado en los miedos inculcados desde los intereses de la Guerra Fría, el fantasma de comunismo, y la arrogancia de los intereses neoliberales que tenían montada su trampa desde la década del 70 del siglo pasado y que sonaron sus trompetas triunfales en el símbolo de la caída del muro de Berlín en noviembre de 1989, pone en evidencia lo que el neoliberalismo venía proclamando: “El fin de las ideologías” fiesta opacada ante la necesidad de un auto golpe, una suerte de muro de Berlín neoliberal, el 11 de septiembre de 2001 de las torres gemelas. Asunto que termina dando razón a la idea manejada en la Escuela de Historia UCV  por el profesor Eduardo Camps V en 1989: el derrumbe de la sociedad industrial en una nueva manifestación de la crisis del capitalismo, cuyo primer  momento coyuntural fue ubicado en 1928.

Efectivamente, la denominada “Democracia Representativa”, diseño y obra del Departamento de Estado y su rostro visible, el Pacto de Punto Fijo, que le diera forma a la dictadura del capital disfrazada con el lema de la “Gran Venezuela”, representado por Carlos Andrés Pérez y su represión intensa a la operación Argimiro Gabaldón y a cualquier intento de insurgencia guerrillera. CAP incrementaba el gasto publico mediante el endeudamiento externo, mientras el FMI y el Banco Mundial tejían su telaraña. En 1981 caen los precios del petróleo, y como siempre, los más pobres pagan los platos rotos.     

El presidente entonces electo Luis Herrera Campins señaló recibía una “Gran Venezuela” hipotecada en 1979. El 18 de febrero llega la hora de enfrentar la realidad. Cae la careta que impide seguir ocultando cómo mediante los vectores de la fuerza de dominio económico y cultural, habían colocado a la soberanía nacional de rodillas.

La clase dirigente que había comprado sus petrodólares baratos para depositarlos en los bancos de las potencias neo coloniales para enriquecerse con la mano de obra abaratada de los venezolanos. La fuga de divisas ha sido calculada en 8 mil millones de dólares antes del control de cambios.

Monseñor Moronta, Guillermo Morón y una prolongada lista que publicó  Últimas Noticias poco después del llamado "Viernes Negro", el 18F de 1983. Muchos creyeron que con un presidente “como tu”, el problema sería superado, pero después de nuevos refinanciamientos de la deuda,  empeoraría la realidad económica.

En 1989 estalló la rebelión popular contra el paquete de medidas económicas destinadas, como había sido costumbre histórica, a colocar todos los recursos naturales a la disposición de los dueños foráneos de la deuda, el capital internacional. La gente, no solo se negó a pagar mediante el alza de precios, sino que entró en masa a saquear los abastos y supermercados. Los medios de comunicación hicieron el resto difundiendo la noticia en la forma como lo hicieron.

Al general Itlalo del Valle Aliegro le tocó dirigir la operación de “restablecer el orden” mediante una represión tan brutal, que el ministro Izaguirre se devolvió del micrófono cuando leyó la tamaña mentira que le tocaba leer en un papel que llevaba en la mano. Aristóbulo habló de la soga en la casa del ahorcado diciendo que había que democratizar la democracia, estas palabras solo tuvieron repercusión cuando fueron repetidas astutamente por el doctor Caldera.  

Después de tres años, desde que los parlamentarios se habían rasgado las vestiduras admitiendo que en el estado deplorable de la realidad social estaba la tragedia que tuvieron que reprimir. La clase política no entendió que el mundo de las relaciones de poder estaba cambiando, y aún continúa.
Una realidad donde se concentraron fuerzas sociales, económicas, políticas y culturales emerge en  la historia de nuestra América a la hora de pensar en las causas de un estallido social, donde el 4F es uno de los eventos primordiales para impulsar la toma de conciencia necesaria para dar un paso al frente hacia una alternativa digna para los pueblos.

Hay dos elementos sustanciales que se unen en esta fecha. La reacción de un pueblo que sale a la calle reclamando el pan ante la expropiación de su bienestar y su futuro, e irrumpe de manera abierta y evidente contra el “orden público”, sacando la mercancía de los almacenes donde los especuladores acumulaban grandes cantidades de alimentos que esperaban la aplicación del paquete de medidas, para venderlos con los nuevos precios. El segundo elemento, la reacción de los militares de rango medio conscientes de que los cambios sustanciales necesarios a los que se referían los políticos desde el Congreso, no eran asumidos con la urgencia del caso, y por consiguiente se haría necesario un nuevo acto de represión contra un pueblo enardecido. Ante esta realidad, las nuevas generaciones de militares, no estaban dispuestos a manchar sus manos de sangre para seguir sosteniendo aquella dictadura de partidos que eufemísticamente llamaban democracia.

La relación de estos elementos sustanciales está mediada por dos asuntos que se expresan en las imágenes archivadas y expuestas en estas fechas. Por un lado la represión y por el otro la censura mediática. Durante el 27 de febrero y los días sucesivos, las imágenes de los saqueos estuvieron al orden del día. Los televidentes se enteraron de las protestas y decidieron unirse a lo que se estaba convirtiendo en una rebelión civil. Los medios comenzaron a ser censurados por el toque de queda y la suspensión de las garantías constitucionales, habría que esperar hasta 1992 para que estallara la crisis institucional.

El 4 de febrero, le dieron el micrófono en vivo al comandante Chávez para que aplacara la rebeldía, pero el arrojo reflejado en sus célebres palabras: “asumo la responsabilidad” del golpe, algo que no había hecho ni vuelto a hacer por personaje alguno en nuestra historia.  Y no conformándose con eso advierte, que el cese de hostilidades es transitorio, “por ahora”, como diciendo perdemos esta batalla pero ganaremos la definitiva. 

El cuatro de febrero marca un hito de cabal importancia porque la falta de virtud de una pandilla de gobernantes que habían endeudado al país al extremo de tener que aceptar un paquete de medidas económicas que colocaban como víctimas de la deuda, a los sectores más pobres de la economía.

En esta rebelión convergen la corrupción de los poderes y los valores producto de la misma crisis del capitalismo, y la falta de conciencia, por parte de una clase dominante, al no poder percibir los cambios que se venían generando desde la caída del muro de Berlín en el reordenamiento de los poderes mundiales, los cuales son muy fácil de apreciar desde esta perspectiva del 2012, pero que en aquel momento había que estar muy consciente de la realidad histórica para darse cuenta del proceso que comenzaba a gestarse.

Finalmente sale a la luz pública el intento de un modelo ideológico alterno desde un bolivarianismo que había sido desprestigiado porque había permanecido en el uso absoluto de su patrimonio político por parte de la oligarquía, ahora presentaba una relectura desde la alegoría del árbol de las tres raíces. El pensamiento bolivariano que reaparece en el escenario público como un elemento para estimular el imaginario colectivo hacia un proceso liberador de la conciencia, mucho más allá que el pensamiento mismo del Libertador, son las realidades de su época que no se han resuelto integralmente en el presente. Interpreto que buscar la teoría bolivariana de la realidad histórica desde la reflexión de nuestra realidad colonizada en busca de liberación.

Así la teoría bolivariana de la historia se construye desde el momento primordial de la implantación de la base de operaciones para la Conquista de Nuestra América, desde la isla de Quisqueya, rebautizada La Española a partir del encubrimiento de América en 1494, y alcanzará el cierre del período histórico cuando los cuatro vectores de la fuerza de dominio colonial sean integralmente sustituidos por los vectores de la fuerza liberadora.     

Esto se puede apreciar en el discurso del presidente Chávez cuando habla de resistencia de la indianidad y evoca nombres como Tupac Catari, Lautaro y Guaicaipuro. 

Desde la Teoría Bolivariana de la Historia (4 de Febrero de 1992) por Eloy Reverón

Desde el triunfo de la Oligarquía Conservadora a raíz de la muerte de Simón Bolívar, el poder establecido utilizó la estrategia de fragmentar la historia para sacar los hechos de contexto y desvincularlos de los procesos que los pueden explicar. Uno de sus movimientos tácticos característicos consistió en exaltar las fechas y los héroes por encima de los pueblos y sus luchas, tendencia que logró su máximo esplendor con la conmemoración del centenario de la muerte del Libertador.
  
De allí nos viene un hábito que puede ser nocivo si no colocamos a ambos en su justa dimensión: presentar la historia fraccionada y colocar el culto al héroe por sobre la lucha de los pueblos, minimizando la lucha de clases y banalizando la dialéctica de la Dominación – Resistencia- Liberación, la cual agrega una variable a la expresión sintética de la historia como historia de la lucha entre explotadores y explotados. Algo tan simple como importante, en las regiones colonizadas: los explotadores tienen dueños foráneos. Esta realidad histórica menos considerada aún, afecta de variadas maneras.   

Hemos visto de qué descarada manera, los retoños del colonialismo aún pretenden banalizar esta fecha mediante del aislamiento del hecho con su pasado, reduciéndolo a su mínima expresión: “Un Golpe fallido”. Ellos sospechan que no se puede llegar a la realidad del 4F sin el trasfondo del 27 de febrero de 1989, sin lo señalado en el párrafo anterior. Se concentran en el lado oscuro de ese día: la sangre. Desde ese punto de vista no habría nada que celebrar, menos aún cuando la fecha emerge como hito para hacer visible ante todos, el agotamiento del modelo de dictadura de partidos vestida de democracia de élites. Desde este punto de vista no podrían celebrar el hecho más sangriento de nuestra historia, la independencia.

La reflexión sobre el sentido del 4F se presta para el desarrollo de varias ideas fundamentales. La trayectoria de la relación entre pueblo y ejército cuya importancia ya era advertida por Francisco de Miranda en 1806. Su discípulo esencial, el general Manuel Piar, logró sus triunfos mediante el reclutamiento de su oficialidad en los sectores populares en virtud de las promesas de tierra y libertad. Podríamos agregar los ejemplos de Boves y Zamora que se agruparon en una línea semejante. O del mismo Páez para ponerlos al servicio de la Oligarquía Conservadora.

En un sentido contrario, la oligarquía conservadora se preocupó por reconstruir la idea de un ejército de castas a partir de 1830; y finalmente cómo Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez se ocupan en reorganizar un ejército presto a sus intereses durante la reformulación del proyecto de la sociedad colonial implantada, de los cuales saldrá el autor intelectual de este proceso, el general López Contreras, heredero del régimen que crearía una serie de instituciones, que van desde el plano militar hasta el ideológico, donde enfrenta con el culto al Libertador, a los influjos de las corrientes ideológicas representadas como el fascismo y Comunismo, al los cuales veía como amenaza para la integridad nacional. De allí surgen nuevas relecturas del ideal bolivariano y la reedición de sus obras completas. El pensamiento bolivariano queda relegado finalmente a una referencia protocolar en los actos públicos. La esencia del pensamiento bolivariano se verá opacada por la realidad internacional de la guerra fría y la conformación del mundo bipolar que marcarán el curso de las características generales de un ejército de porte nacionalista, pero que cada vez se alejó del pueblo que lo conformaba, así surgieron los primeros levantamientos del año nuevo de 1958. Finalmente, la estrategia de Betancourt al jubilarlos temprano, generó una oficialidad con una carrera alternativa a la militar que inevitablemente los llevaría a otros niveles de reflexión política como se notó mejor en el ambiente después del 4F, la advertencia del 2 de junio y el 27N, todos en el año de 1992.

Por ahora nos interesa dejar sentado la proyección del 4F como un factor dinámico hacia la conformación de una nueva doctrina de seguridad y defensa integral, donde el desarrollo de esta unidad terminará con romper los viejos esquemas impuestos desde la “Escuela de las Américas”.

El segundo aspecto que debe llevarnos a reflexión el 4F es su papel al poner en evidencia el agotamiento de un modelo político al servicio de las fuerzas foráneas de dominación neo coloniales, el cual estaba sedimentado en los miedos inculcados desde los intereses de la Guerra Fría, el fantasma de comunismo, y la arrogancia de los intereses neoliberales que tenían montada su trampa desde la década del 70 del siglo pasado y que sonaron sus trompetas triunfales en el símbolo de la caída del muro de Berlín en noviembre de 1989, pone en evidencia lo que el neoliberalismo venía proclamando: “El fin de las ideologías” fiesta opacada ante la necesidad de un auto golpe, una suerte de muro de Berlín neoliberal, el 11 de septiembre de 2001 de las torres gemelas. Asunto que termina dando razón a la idea manejada en la Escuela de Historia UCV  por el profesor Eduardo Camps V en 1989: el derrumbe de la sociedad industrial en una nueva manifestación de la crisis del capitalismo, cuyo primer  momento coyuntural fue ubicado en 1928.

Efectivamente, la denominada “Democracia Representativa”, diseño y obra del Departamento de Estado y su rostro visible, el Pacto de Punto Fijo, que le diera forma a la dictadura del capital disfrazada con el lema de la “Gran Venezuela”, representado por Carlos Andrés Pérez y su represión intensa a la operación Algimiro Gabaldón y a cualquier intento de insurgencia guerrillera. CAP incrementaba el gasto publico mediante el endeudamiento externo, mientras el FMI y el Banco Mundial tejían su telaraña. En 1981 caen los precios del petróleo, y como siempre, los más pobres pagan los platos rotos.     

El presidente entonces electo Luis Herrera Campins señaló recibía una “Gran Venezuela” hipotecada en 1979. El 18 de febrero llega la hora de enfrentar la realidad. Cae la careta que impide seguir ocultando cómo mediante los vectores de la fuerza de dominio económico y cultural, habían colocado a la soberanía nacional de rodillas.

La clase dirigente que había comprado sus petrodólares baratos para depositarlos en los bancos de las potencias neo coloniales para enriquecerse con la mano de obra abaratada de los venezolanos. La fuga de divisas ha sido calculada en 8 mil millones de dólares antes del control de cambios.
Monseñor Moronta, Guillermo Morón y una prolongada lista que publicó últimas noticias poco después del llamado Viernes Negro 18F 1983. Muchos creyeron que con un presidente “como tu”, el problema sería superado, pero después de nuevos refinanciamientos de la deuda, se empeoraría la realidad económica.
En 1989 estalló la rebelión popular contra el paquete de medidas económicas destinadas, como había sido costumbre histórica, a colocar todos los recursos naturales a la disposición de los dueños foráneos de la deuda, el capital internacional. La gente, no solo se negó a pagar mediante el alza de precios, sino que entró en masa a saquear los abastos y supermercados. Los medios de comunicación hicieron el resto difundiendo la noticia en la forma como lo hicieron.
Al general Itlalo del Valle Aliegro le tocó dirigir la operación de “restablecer el orden” mediante una represión tan brutal, que el ministro Izaguirre se devolvió del micrófono cuando leyó la tamaña mentira que le tocaba leer en un papel que llevaba en la mano. Aristóbulo habló de la soga en la casa del ahorcado diciendo que había que democratizar la democracia, estas palabras solo tuvieron repercusión cuando fueron repetidas astutamente por el doctor Caldera.  
Después de tres años, desde que los parlamentarios se habían rasgado las vestiduras admitiendo que en el estado deplorable de la realidad social estaba la tragedia que tuvieron que reprimir. La clase política no entendió que el mundo de las relaciones de poder estaba cambiando, y aún continúa.
Una realidad donde se concentraron fuerzas sociales, económicas, políticas y culturales emerge en  la historia de nuestra América a la hora de pensar en las causas de un estallido social, donde el 4F es uno de los eventos primordiales para impulsar la toma de conciencia necesaria para dar un paso al frente hacia una alternativa digna para los pueblos.
Hay dos elementos sustanciales que se unen en esta fecha. La reacción de un pueblo que sale a la calle reclamando el pan ante la expropiación de su bienestar y su futuro, e irrumpe de manera abierta y evidente contra el “orden público”, sacando la mercancía de los almacenes donde los especuladores acumulaban grandes cantidades de alimentos que esperaban la aplicación del paquete de medidas, para venderlos con los nuevos precios. El segundo elemento, la reacción de los militares de rango medio conscientes de que los cambios sustanciales necesarios a los que se referían los políticos desde el Congreso, no eran asumidos con la urgencia del caso, y por consiguiente se haría necesario un nuevo acto de represión contra un pueblo enardecido. Ante esta realidad, las nuevas generaciones de militares, no estaban dispuestos a manchar sus manos de sangre para seguir sosteniendo aquella dictadura de partidos que eufemísticamente llamaban democracia.
La relación de estos elementos sustanciales está mediada por dos asuntos que se expresan en las imágenes archivadas y expuestas en estas fechas. Por un lado la represión y por el otro la censura mediática. Durante el 27 de febrero y los días sucesivos, las imágenes de los saqueos estuvieron al orden del día. Los televidentes se enteraron de las protestas y decidieron unirse a lo que se estaba convirtiendo en una rebelión civil. Los medios comenzaron a ser censurados por el toque de queda y la suspensión de las garantías constitucionales, habría que esperar hasta 1992 para que estallara la crisis institucional.

El 4 de febrero, le dieron el micrófono en vivo al comandante Chávez para que aplacara la rebeldía, pero el arrojo reflejado en sus célebres palabras: “asumo la responsabilidad” del golpe, algo que no había hecho ni vuelto a hacer por personaje alguno en nuestra historia.  Y no conformándose con eso advierte, que el cese de hostilidades es transitorio, “por ahora”, como diciendo perdemos esta batalla pero ganaremos la definitiva. 

El cuatro de febrero marca un hito de cabal importancia porque la falta de virtud de una pandilla de gobernantes que habían endeudado al país al extremo de tener que aceptar un paquete de medidas económicas que colocaban como víctimas de la deuda, a los sectores más pobres de la economía.

En esta rebelión convergen la corrupción de los poderes y los valores producto de la misma crisis del capitalismo, y la falta de conciencia, por parte de una clase dominante, al no poder percibir los cambios que se venían generando desde la caída del muro de Berlín en el reordenamiento de los poderes mundiales, los cuales son muy fácil de apreciar desde esta perspectiva del 2012, pero que en aquel momento había que estar muy consciente de la realidad histórica para darse cuenta del proceso que comenzaba a gestarse.

Finalmente sale a la luz pública el intento de un modelo ideológico alterno desde un bolivarianismo que había sido desprestigiado porque había permanecido en el uso absoluto de su patrimonio político por parte de la oligarquía, ahora presentaba una relectura desde la alegoría del árbol de las tres raíces. El pensamiento bolivariano que reaparece en el escenario público como un elemento para estimular el imaginario colectivo hacia un proceso liberador de la conciencia, mucho más allá que el pensamiento mismo del Libertador, son las realidades de su época que no se han resuelto integralmente en el presente. Interpreto que buscar la teoría bolivariana de la realidad histórica desde la reflexión de nuestra realidad colonizada en busca de liberación.

Así la teoría bolivariana de la historia se construye desde el momento primordial de la implantación de la base de operaciones para la Conquista de Nuestra América, desde la isla de Quisqueya, rebautizada La Española a partir del encubrimiento de América en 1494, y alcanzará el cierre del período histórico cuando los cuatro vectores de la fuerza de dominio colonial sean integralmente sustituidos por los vectores de la fuerza liberadora.     

Esto se puede apreciar en el discurso del presidente Chávez cuando habla de resistencia de la indianidad y evoca nombres como Tupac Catari, Lautaro y Guaicaipuro. 

jueves, 2 de febrero de 2012

El 4 de febrero de 1992, el 11 de abril de 2002 y la batalla por la interpretación del pasado por Amaury González Vilera

Dice la historiadora chilena Cristina Moyano citando a la prensa de su país, que el pasado mes de diciembre el Consejo Nacional de Educación aprobó unas bases curriculares que, en lo que se refiere a la historia reciente de la tierra de Salvador Allende, presentaban un importante y sensible cambio conceptual: el período histórico pinochetista ya no se llamaba dictadura militar sino “gobierno militar”.
Al leer esta noticia, lo primero que recordé fue la conocida novela de George Orwell, 1984, de la cual extraemos aquella frase que nos dice que “quien controla el presente controla el pasado, quien controla el pasado controla el futuro”, en clara alusión a las estrategias que en un momento dado pueden implementar los sistemas políticos totalitarios para borrar la memoria histórica, e incluso a la historia misma; lo otro que recordé, a propósito de los veinte años de los hechos del 4 de febrero de 1992, fue la pretensión que ha demostrado el oposicionismo en diversas ocasiones, de comparar y analogar la rebelión militar del 4 de febrero con el golpe de Estado fascista del 11 de abril de 2002. Según esta opinión, que seguramente se manifestará otra vez en la venidera conmemoración, Chávez llama golpista a Carmona y a su combo siendo él también un golpista.
El debate suscitado en la sociedad chilena luego de que se conociera la intención de modificar el nombre de un período histórico tan traumático para los chilenos, y la oposición que generó en diversos sectores, logró que la reforma fuera descartada; la dictadura militar seguiría siendo dictadura militar, y Pinochet el jefe histórico y responsable de la terrible represión. Y aunque el cambio de nombre, sutil y aparentemente inocuo, no cambia lo que “realmente ocurrió”, conviene recordar en primer lugar que las palabras no son neutras y menos aún si estas se refieren a conceptos y procesos políticos históricos. Una actitud anti intelectual podría no tener reparos en tachar esta discusión como una pérdida de tiempo, cuando no de pura paja. Pero las palabras, aparte de tener por lo general una o varias acepciones, pueden tener y de hecho tienen también connotaciones que han llegado a adquirir en el devenir histórico y que, aunque algunas llegan a desvanecerse, otras permanecen echando profundas raíces en el imaginario social en cuestión.
Pero más allá, o más bien más acá de las connotaciones, está el hecho de que cuando se trata de una palabra que expresa un concepto político, como democracia, libertad, hegemonía, república, empoderamiento o “vacío de poder”, precisamente por esto, esta está sujeta a luchas interpretativas por parte de todos aquellos que, conscientes de que la realidad es una construcción social, de que la palabra puede eventualmente crear una realidad; conscientes del poder ligado a la producción del discurso sobre la realidad social, pueden en un momento dado, para salvar responsabilidades, reafirmar su poder o, como en el caso chileno, para redefinir todo un período histórico ―que no por casualidad fue una de las etapas más oscuras de su vida política―, impulsar cambios sensibles y, como dijimos, aparentemente inocentes, en el sistema educativo o en las políticas comunicacionales como forma de trastornar la memoria histórica.
Por otra parte, Álvaro Cuadra, en su artículo “¿Dictadura o régimen militar?”, nos recuerda que el lenguaje es una de las herramientas centrales en la construcción de la memoria y el imaginario de una sociedad. Coincidiendo con lo que afirma Moyano, este autor reafirma que no estamos, como pudiera pensarse, ante un asunto sin importancia, ya que “es en el ámbito de lo simbólico donde cristaliza lo político”. Y es que, viniéndonos a Venezuela, a estas alturas del proceso bolivariano ¿alguien puede dudar, indistintamente de su filiación política, de los efectos que han tenido el uso de las palabras escuálido o, más recientemente, majunche, incorporadas magistralmente al discurso político por parte del presidente Chávez?
Nos recuerda Álvaro Cuadra, que la tarea de “limpieza” que iniciaron los golpistas tras la brutal toma del poder fue la del lenguaje. Los gorilas dirían en esa oportunidad, que no se trataba de un criminal golpe de Estado sino de un “pronunciamiento militar”, “como si con tal eufemismo se pudiera lavar la sangre salpicada en las calles de Chile”. Recordemos de nuevo la novela de Orwell, en cuya sociedad se usaba el único diccionario cuyas palabras disminuían cada día con el objetivo de limitar el alcance del pensamiento. Esto es lo que en nuestro mundo concreto llamaríamos una dictadura del lenguaje, y que en Chile comenzó desde el momento mismo del gorilezco “pronunciamiento”. Sin embargo, la creciente influencia de los llamados medios de comunicación en las últimas décadas, la podemos entender como la mera imposición de un lenguaje, con todo lo que esto conlleva y sin necesidad de disparar un tiro.
Todo lo anterior nos lleva al caso que nos convoca. ¿Fue el alzamiento militar del 4 de febrero de 1992 una acción golpista tal como lo fue la del 11 de abril de 2002? Podemos decir de entrada que no cabe comparación alguna entre ambos acontecimientos. Decir que ambos eventos fueron golpes de Estado y que por tanto los protagonistas de ambas acciones son golpistas sin más, sin ir muy lejos, sería como comparar la entrada en la Habana de Fidel Castro y los barbudos, el 1º de enero de 1959, con el cerco de los carabineros y el bombardeo subsiguiente al Palacio de la Moneda, el 11 de septiembre de 1973. El primer caso es conocido como la Revolución cubana; el segundo, como el sangriento derrocamiento de un presidente democráticamente electo. En Cuba, el evento provocó la alegría de todo un pueblo; en Chile, la acción fue el inicio de una brutal represión contra el pueblo chileno y los máximos líderes de la Unidad Popular, represión que incluyó muerte, tortura y desaparición física de mucha gente.
Más aún, el golpe de Estado de Pinochet fue en su momento saludado por el Departamento de Estado (EEUU), que también apoyó ampliamente la acción golpista, como se ventiló públicamente después. En el caso de la Revolución cubana, se sabe que esta no sólo no contó con apoyo alguno de EEUU, sino que fue víctima desde el mismo principio del proceso de todo un abanico de conspiraciones y agresiones, conflicto que tuvo su cénit de gravedad en la conocida crisis de los misiles de 1962, cuyas consecuencias hubieran sido catastróficas y de alcance mundial.
Como podemos ver, no caben comparaciones. Sólo tendríamos que peguntarnos, de tener dudas sobre si un atentado contra el Estado en un país dado es golpe o es rebelión, cómo fue la participación del pueblo en el episodio, qué ocurrió en lo sucesivo después de la “toma del poder”, y cuál es la posición del imperialismo ante el hecho. El 4 de febrero fue una rebelión militar apoyada por el pueblo contra un régimen deslegitimado que se había mantenido en el poder a punta de plomo, dominante mas no dirigente; el 11 de abril fue un golpe de Estado repudiado por el pueblo y que fue celebrado ampliamente por sectores nacionales y extranjeros en esas 48 horas que duró, y que permitieron que el mundo viera como privilegiado espectador, quienes lo habían apoyado, como se caían esas máscaras.
Hay una clara moraleja: los nombres siguen siendo importantes en la batalla por la interpretación de los hechos históricos, sobre todo porque el presente es historia viva y porque además, como vimos, no se trata sólo de mera “semántica”, sino de una batalla en el ámbito de lo simbólico como lugar donde cristaliza lo político.
@maurogonzag

jueves, 8 de diciembre de 2011

Realidad Histórica para la Seguridad y Defensa Integral por Eloy Reverón

Es necesario establecer la realidad histórica como punto de partida para el desarrollo de un análisis estratégico - político de seguridad y defensa integral. La realidad política no puede venir de una visión fantasiosa de la historia. Pensemos en la teoría de la historia de liberación que parte de la praxis revolucionaria de Simón Bolívar.


La Oligarquía conservadora  restauró el control político que había perdido con la caída del régimen monárquico como consecuencia de la explosión social que se comenzó a gestar en Venezuela a partir de 1811, (la cual fue reconducida por el talento político de Simón Bolívar) hacia los españoles y canarios que no participaran activamente en pro de la independencia mediante el célebre Decreto de Guerra a Muerte. Pensemos en lo que sucedió cuando los godos restauraron el control parcial al desintegrar a la Gran Colombia para establecer la Oligarquía conservadora en 1830.


El control económico que ejercía la metrópoli española quedó en manos de los británicos, quienes además de financiar y endeudar a las nuevas republiquetas*, controlaban el comercio marítimo y mantenían a raya los constantes intentos de reconquista por parte de la Armada hispana provenientes de las islas Quiqueya, Borínquen y Cuba, bajo el control de los godos. ¿Independencia o cambio de amo? Volvamos Simón Bolívar.


Después de siete meses reflexionando sobre la realidad histórica reciente que expresó en las Cartas de Jamaica, y de entrar en contacto con el ejemplo que había dado Haití desde 1804, Simón Bolívar reasume el mando, con una conciencia revolucionaria más despejada, después de haber internalizado lo que entonces llamaban guerra de colores, y que hoy definimos como lucha de clases; es entonces cuando Bolívar comienza a vislumbrar la realidad histórica de lo que había sido el proceso de emancipación. Los siete meses de refugio en Jamaica dieron frutos, el genio político no viene de la nada como pretenden los que rinden culto a un Bolívar semi dios del Olimpo de la Patria.
Simón reasume la táctica para la conquista del poder, desde una estrategia mejor pensada, ya no es el Decreto de junio de 1813, es la visión integral de la guerra sin desvincularla de la política internacional. En ese 1815 se comienza a definir una nueva realidad histórica en el balance de poderes metropolitano. Napoleón no constituye la misma amenaza para España y Gran Bretaña.
Gran Bretaña comenzará a exportar mercenarios e instrumentos de guerra sobrantes de las guerras napoleónicas, a créditos amparados con algunos latifundios como garantía de fianza. Una clase mercurial comenzará a instalarse en los puertos continentales, los comerciantes antillanos establecerán sus familias en tierra firme.


Ahora podremos observar una nueva relación de fuerzas en la dirección de los vectores que identifican las fuerzas de acción dominadora y reacción liberadora. Esta será una relación más o menos constante hasta el bloqueo de las costas venezolanas en 1903.


No podemos terminar esta reflexión sin antes llamar la atención a una realidad histórica que estuvo a punto de reeditarse en 2002 2003. Apenas España reconoció la independencia de Venezuela, los mineros ingleses hicieron más notable su cruce hacia esta rivera del Esequibo vibrador. Refinanciaron nuestras deudas y nuestras guerras. Mientras nos manteníamos ocupados peleando entre conservadores y liberales, ellos avanzaban la explotación de minerales en nuestro territorio. Esta es la realidad histórica que discute la teoría de la historia de la Revolución Bolivariana.
Mientras Venezuela sea depósito de extraordinarios recursos naturales, siempre habrá buitres esperando las debilidades que se derivan de la inestabilidad interna.  


*Así llamó Simón Bolívar a los estados de la fraccionada Gran Colombia.  

domingo, 4 de diciembre de 2011

Oposicionismo en el CELAC por Eloy Reverón


Los medios privados de comunicación no estuvieron muy inclinados a darle espacio al evento de la CELAC. Allí quedó en evidencia el negocio de la comunicación social al servicio de intereses privados. Ellos no recuerdan los procesos de integración exitosos como ALBA, PETROCARIBE y UNASUR que han servido de antecedentes a la Comunidad de Estados de América Latina y El Caribe, prefieren recordar los fracasos el de la CAN o de la OEA.
La infamia de un pasquín venezolano que encabeza la noticia de esta manera: "La Celac nació sin consenso en el sistema de toma de decisiones", la verdad es que mientras tanto, la Celac seguirá tomando sus decisiones por consenso.
Debemos ser condescendientes con el oposicionismo, desde la caída de Fernando VII, hasta 1830, es la única experiencia que tienen como opositores. Los esperanzamos: tienen un siglo por delante para aprender a convertirse en auténtica oposición.

miércoles, 30 de noviembre de 2011


Francisco de Miranda y la Integración nuestramericana es una muestra del material elaborado para las discusiones en este espacio, que no solo abarca pensar el proceso de cambio político que vivimos en esta parte del planeta, sino que busca la divulgación de la realidad histórica. Lo colocamos en este blog a manera de prueba y con fines didácticos
Muchas gracias, Eloy Reverón. 

domingo, 13 de noviembre de 2011

Recuento del Primer Encuentro

Eloy Reverón
Taller Teoría de la Historia de la Revolución Bolivariana
Asamblea Nacional Salón Guaicaipuro,
Noviembre 2011
El primer asunto que recordamos de nuestro último encuentro está vinculado a la
reflexión inicial que nos hiciera Josué Carrillo para presentar el tema haciendo alusión
a los memorables hechos del 27F, 4F y 26N el surgimiento y consolidación
del liderazgo del comandante Hugo Chávez Frías al alcanzar la presidencia con
una ventaja tan evidente sobre los partidos neo colonialistas, que no pudieron aplicar
las acostumbradas mañas electoreras.
Después cumplió la promesa de convocar a una asamblea nacional constituyente
donde los venezolanos tuviéramos la oportunidad de repensar el país que queríamos
construir. Así cerramos el siglo XX con la aprobación de la una nueva constitución
fundacional, de la República Bolivariana de Venezuela.
Dicho de esta manera, parece un asunto muy sencillo, pero ha sido un proceso que
lleva más de una década de gestación y está pensado desde una idea esencial: la
culminación de un proceso inconcluso, aún después de dos siglos de
“independencia”, una meta que nuestro presidente ha señalado como el alcance de
la Independencia Integral.
Tomar la espada de Bolívar para continuar su obra, lució para muchos como una
utopía pintoresca, pero después de apreciar la realidad histórica mundial de la última
década, nos permite apreciar con mayor nitidez, que detrás de esta revolución
bolivariana hay un proceso continental que ha sido pensado por la filosofía de la
liberación, donde la praxis revolucionaria de Simón Bolívar ha jugado un papel
esencial porque es precisamente desde lugares semejantes, donde ha sido pensado
este proceso a escala continental.
El conocimiento
transdisciplinario
como negación
dialéctica a la
cultura de la
Dominación
Recuento del Primer Encuentro
Una vez ubicados en el contexto de nuestro presente nos propusimos introducir el
tema planteando la idea de que la Revolución Bolivariana viene pensada desde algunos
espacios mentales definidos en el pensamiento de algunos filósofos que iremos
presentado en los cinco encuentros que tenemos previstos para estas reflexiones.
La primera propuesta consiste en dejar sentado que una teoría que parte de la interpretación
de una praxis revolucionaria liberadora requiere de una epistemología
de-colonizada, como fue el pensamiento político de Simón Bolívar.
La segunda, que este proceso de de-colonización epistemológica comienza por reflexionar
en torno a tres ideas. La división social del trabajo, la división intelectual
de la sabiduría y, la división temporal de la historia. Estas tres ideas como principios
esenciales con que el colonizador ha realizado su trabajo. La negación de esta
realidad dominadora confronta la afirmación dialéctica de donde surgen los principios
fundamentales de la cultura liberadora, presentamos los principios fundamentales
sobre los cuales habremos de pensar, como una alternativa liberadora. Vamos
a prestar atención a la dialéctica dominación – resistencia – liberación.
La negación dialéctica de la cultura de dominación sería: unión social del trabajo,
integración intelectual del conocimiento mediante un trabajo transdisciplinario, y
concebir un solo tiempo histórico desde el encubrimiento de América en 1492, en
un solo espacio continental, toda la realidad de esa historia sintetizada en la dialéctica
de explotadores y explotados con su variante nuestramenricana, en los espacios
coloniales y neocoloniales, estos explotadores y explotados tienen amos o intereses
foráneos que ejercen poderes sobre ellos.
Partiendo del enunciado de Simón Rodríguez: prestar más atención a un INDIO
que a OVIDIO nos orientamos hacia la concepción del tiempo histórico de la Indianidad.
Lo enuncio con la siguiente expresión: Si desde la ventana puedo apreciar la
memoria regional, nacional y la pluriversal: entiendo la Historia como unidad de las historias.
La visión tridimensional del mundo, está representada en las tres patas de la pieza
preamericana, en la combinación del triángulo en líneas trazadas en espiral, más el
círculo espirar que dominan los lados de la pieza.
El espiral es un símbolo que representa la memoria histórica de la comunidad.
Cuando la comunidad se reúne para contar los hechos más relevantes del presente
comienzan con el punto inicial o primordial del espiral. Van girando en torno al
mito primordial hasta regar a los recuerdos de las generaciones más cercanas, y finalmente,
narran los hechos de la historia reciente. Una historia de memoria oral
no puede separar el pasado del presente, como pretende hacer la teoría del realismo
político de Hans Morgenstau, típico ejemplo del discurso dominador donde
conceptos como imperialismo no deben ser considerados en la teoría política porque
pertenecen al pasado. De esta manera la cultura de dominación impone la separación
del tiempo histórico para mantener dormida la conciencia.
En la sexta imagen contemplamos un tiempo histórico relativo a una dialéctica de
la dominación iniciado en 1492. Manejar la idea de que Cristóbal Colón no descubrió
América es un primer paso para comprender la modernidad y la posmodernidad
como conceptos hegemónicos. Esto es parte del tema de las dos últimas sesiones,
por ahora nos queda un silogismo sobre el tapete: ¿Quién de los dos fue
primero? ¿Colón se llamó realmente Colón? O ¿Los colonos vinieron detrás de
Colón y por eso los llamaron así? ¿De dónde se origina la ideología colonialista?
¿Cuál es la diferencia entre coloniaje, colonialismo y colonia?. ¿Asumió el nombre
por su oficio colonizador?
El la séptima parte presentamos la boca de lo que parece un recipiente representando
la idea de la nutrición, para ilustrar de qué se nutre un pensamiento liberador.
Un pensamiento transmoderno habrá de ser un pensamiento trasdisciplinario.
Esa idea quedó complementada cuando pudimos apreciar que el triángulo, la espiral
y la boca, forman parte de un conjunto que no podemos entender por separado
hasta tanto no podemos apreciar la imagen de la pieza completa con todas las
imágenes parciales, así percibimos la totalidad del mensaje que comunica la fumarola.
Recordamos también este elemento, desde su sentido ritualístico, y cómo la
tradición Chachí, estivandá de la etnia Cuica, me traen desde las turas en los mitoy
del páramo de Cabimbú, donde nuestros ancestros subían a llorar a sus muertos,
hasta la luz que iluminaba las noches de la luna a los lunes de las ánimas benditas
del purgatorio, lo misma equivalencia desde el sincretismo cultural de cuando llegaron
los hispanos a imponer su cultura religiosa.
Al observar las consecuencias de una historia dividida comentamos como los licenciados
en historia, especializados en su período histórico, en este caso de la independencia,
se quedaron en la narración y descripción, del proceso independentista.
Pero este exceso de tecnicismo. Incluyendo a los excluidos en el discurso del
dominador, pero descuidando el origen, el momento primordial cuando fueron
atados los nudos de la dominación, un pequeño vacío epistemológico por la carencia
de un método de observar desde la perspectiva del excluido, sin divisiones convenientes
al discurso del dominador en virtud de la alienación del dominado. Que
no sepa como se ataron los nudos para que se mantenga siempre atado.
Las tres siguientes imágenes reportaron los cuatro principios de la cosmovisión de
Europa la primera representados con imágenes simbólicas, recordamos la lectura
del filósofo venezolano, J.M. Briceño Guerrero, y complementamos las imágenes
con la representación de los vectores de la fuerza del dominio colonial que surgen
de la expansión territorial de la cultura hispana en el momento primordial de la
Conquista, para mostrar cómo la voluntad de poder del dominador renombra a la
isla de Quisqueya como La Española, y desde allí se instala el primer experimento
del ego conquiro, la implantación del modelo de sociedad esclavista colonial. Allí
se firmarán las capitulaciones con quienes saldrán hacia la conquista de Cubagua,
México y Perú.
El conjunto final de imágenes nos muestran de manera ideográfica, el momento
de la ruptura de los vectores de la fuerza de dominio militar y administrativo, la
Corona y la Figura ecuestre con la lanza, dominadas por la fuerza de la figura
ecuestre del llanero y la realidad de los dos vectores que representan la impunidad
de los vectores de la fuerza de dominio colonial que representan a la ideología política
monárquica, y la deuda externa que garantizaría la fuerza de dominio racional
transmutada en un sistema de deuda externa como garante de una nueva forma de
dominio colonial.
Así llegamos a la última imagen que nos lleva al punto de partida pero con la reflexión
de que debemos desatar los nudos epistemológicos, construir un saber liberador
sobre nuevos paradigmas epistemológicos, pero sobre todo que sean antes
que nada, una epistemología para la liberación. A tomar conciencia de la necesidad
de adoptar paradigmas liberadores para realizar la praxis revolucionaria bolivariana.
Esa sensación de trabajo inconcluso, la intuición de que la lucha por la independencia
continuaría por más de dos siglos es lo que a Simón Bolívar lo llevó al pesimismo
marcado con un profundo dolor a expresar que había arado en el mar.
Trasladar el arado marino que la desesperación de un Bolívar moribundo expresó
al ver que su sacrificio se derrumbaba frente a la cruda realidad de que las potencias
del centro habían solucionado su crisis expresada en las guerras napoleónicas,
y sus compañeros de armas carecieron de la visión política que les permitiera comprender
lo que su maestro le había enseñado en el 58 del Grasfton Way de Londres,
la idea de nuestra América que ya había dejado sentada en el manifiesto de
Coro, la idea de una América Hispana como contraparte de la América del Norte,
anglosajona que comenzaba a perfilarse como estados fortalecidos por la unión,
preparándose para asumirse dominadores en nombre de la libertad, tal como los
describiera Bolívar en Jamaica.
Con este breve recuento llegamos al segundo encuentro para reflexionar el proceso
liberador bolivariano. Como la filosofía de la liberación se fundamentó en el
discurso político de Simón Bolívar para fundamentar una filosofía como liberación
y una filosofía para la liberación.
Eloy Reverón
Caracas, 07 de noviembre de 2011


Matriz epistemológica diseñada originalmente para percibir la historia desde la Indianidad